
Las diferentes facetas de la vida de José Martí, nuestro Apóstol y Héroe Nacional, están reveladas en su extensa obra. A través de ella podemos conocer al intelectual, periodista, poeta, crítico literario, traductor, dramaturgo, cuentista, novelista y diplomático, así como su colosal labor patriótica, política y revolucionaria a favor de la independencia de Cuba. Sin embargo, hay una que los historiadores, investigadores y especialistas, dedicados a su obra, aún no han abordado con la suficiente profundidad; me refiero a la importancia que nuestro Héroe Nacional concedió a las actividades de espionaje y contraespionaje durante las luchas independentistas.
En ese campo él también demostró capacidad, talento, lealtad y valentía. Por eso es y seguirá siendo el Maestro.
José Martí por la labor tan destacada al frente del Comité Revolucionario Cubano y por sus grandes cualidades de conductor político y revolucionario, se convirtió entonces en blanco principal del espionaje y contraespionaje de las autoridades coloniales españolas y norteamericanas. Aunque, como es lógico, carecía aún de la experiencia que acumularía ya en la década de 1890, tenía conciencia de la actividad de los órganos secretos y del peligro que esta representaba para los planes revolucionarios.
Desde luego, Martí se defendía y esquivaba como podía la persecución de que era objeto. Creó claves y enviaba mensajes cifrados, disfrazando todo lo que era preciso ocultar al enemigo. En sus Obras Completas aparecen numerosas referencias a las preocupaciones y medidas que adoptaba y orientaba en tal sentido.
Como el genial conspirador y gran político que era, optó por el silencio para vigilar por su patria y no hacerle el juego al enemigo que en acecho trataría de sacar provecho de aquella situación creada.
¿Qué había de hacer en este conflicto un hombre honrado y amigo de su patria?
“Yo, con mis modos de sigilo, porque lo que importa es hacer, aunque no se vea quién hace, me he dado entero a esta tarea de unión, y de morir en ella...”
[...] Nuestro país abunda en gente de pensamiento, y es necesario enseñarles que la revolución no es ya un mero estallido de decoro, ni la satisfacción de una costumbre de pelear y mandar, sino una obra detallada y previsora de pensamiento. Nuestro país vive muy apegado a sus intereses, y es necesario que le demostremos hábil y brillantemente que la Revolución es la solución única para sus muy amenguados intereses. [...]
José Martí
De esta manera la Editorial Capitán San Luis rinde homenaje al Apóstol José Martí a 126 años de su caída en combate, con fragmentos del libro Los escudos invisibles. Un Martí desconocido.
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