
Fidel, ya se ha dicho muchas veces, es heredero de las ideas de Martí. De ellos aprendimos muchas cosas, pero sobre todo, aprendimos a ser antimperialistas. El 1ro de enero de 1959 fue solo el punto de partida. Comenzó con Fidel la necesidad de rescatar un país que parecía extensión de su vecino del Norte. Con la nacionalización vinieron las desavenencias que se profundizaron e hicieron definitivas al comprobar que la Revolución no era entusiasmo de unos jóvenes. La Revolución era un pueblo que despertaba de un letargo pesado, y que se juraba a sí mismo no volver atrás. Los años pasaron, y Cuba, los cubanos, aprendimos a vivir con la amenaza del imperialismo. Aprendimos a conocerlo de cerca, para que no nos encanten sus sirenas. Hoy, son otras las circunstancias, pero los cantos de sirena persisten. La historia no puede ser nunca papel olvidado, Fidel también nos regaló eso, una brújula que nos enseña a no perder el rumbo, a pesar de las tempestades y las promesas de amistad.
¿Qué se encontró Fidel al triunfo de la Revolución?
Un país que no era dueño de su destino, sin soberanía ni autodeterminación. Dependiente de los Estados Unidos. Al punto de que Earl T. Smith, embajador de Estados Unidos en Cuba durante la dictadura de Fulgencio Batista, testimonió ante el senado norteamericano en 1961: “Hasta Castro, los Estados Unidos eran tan abrumadoramente influyentes en Cuba que el embajador americano era el segundo hombre más importante, a veces más importante que el presidente cubano”.
Obra: El 9 de enero se notifica al gobierno de Estados Unidos la decisión de dar por concluida la presencia de la misión militar permanente de ese país en Cuba. Comienza el rescate de la soberanía nacional. El 3 de marzo se aprueba el decreto No. 122 que dispone la intervención de la Cuban Telephone Company y la derogación del decreto del dictador Fulgencio Batista No. 552 del 13 de marzo de 1957, que aumentaba las tarifas telefónicas. Se intervienen los latifundios en poder de compañías norteamericanas. Se nacionalizan. Se crean las milicias populares. El 24 de enero se crea el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados. Se dispone la confiscación de todos los bienes mal habidos del dictador y se comienza a entregar al pueblo lo que por derecho propio había ganado.
Usted puede ahondar sobre este tema en los libros ¿Por qué la Revolución cubana? La verdadera historia de la dictadura de Fulgencio Batista (2010) y La fruta que no cayó (2013), ambos publicados por la Editorial Capitán San Luis.
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