Jueves, 1 de Septiembre del 2016 - 13:39
Cuando Eloy narra que escenifica una danza con los pies descalzos sobre vidrios rotos para obtener los centavos que los espectadores quieran ofrendarle, se siente tanta pena por el niño como por los que disfrutan del espectáculo. Una sociedad en la que hechos tales son habituales formas de ganarse el pan y de entretenimiento de los vecinos...