La CIA contra el Che

La última carta a Cuba

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como su hijo: eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes...

Recuento de una historia que no acaba

El Che y sus compañeros descansan hoy en el Memorial Che Guevara, en la ciudad de Santa Clara, Cuba. Cada nuevo día es como si fuera para ellos un 12 de julio, miles de personas pasan a recibirlos, a contarles sobre las nuevas luchas que enfrenta América Latina, a presentarles a los hijos que llevan sus nombres. El Che se va con cada visitante y como dijera un trovador, viaja en las carteras como un buen resguardo...

Che, un joven de todos los tiempos

A sus 86 años, me atrevería a decir que el Che, donde quiera que se encuentre, puede sonreír orgulloso. América Latina no lo llora, lo recuerda sonriente, haciendo bromas, fumando, a pesar de su asma, y con ese carisma que envolvía a todos, y conseguía, todavía lo hace, que lo siguieran hasta el fin del mundo...