
Con el libro de la semana y en homenaje al IV aniversario de la desaparición física de nuestro eterno Comandante Fidel Castro Ruz, la Editorial Capitán San Luis le sugiere la lectura del capítulo 5 titulado ‘A 90 millas de la metrópoli imperial se realizó la primera Revolución Socialista del continente americano’, donde el autor demuestra con ejemplos cómo Cuba fue capaz de hacer la Revolución a solo 90 millas de los EE.UU. a pesar de que el imperio ha acudido a todas las armas para destruirnos.
A 90 millas de la metrópoli imperial se realizó la primera Revolución Socialista del continente americano
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Por eso nosotros creemos, y el mérito más grande que tienen los éxitos del pueblo cuando es que viene a demostrar, precisamente, que cualquier pueblo del mundo cuando rompe las cadenas que lo atan a la esclavitud, cuando rompe las cadenas que lo atan a la explotación, cuando rompe las cadenas que lo atan al coloniaje, al vasallaje, a la dependencia y al imperialismo, es capaz de realizar las más inconcebibles proezas.
Y ese es el gran mérito de nuestro pueblo en América, el haber demostrado que un pueblo que vivió siglos de opresión, de coloniaje, primero español, imperialista después, un pueblo que vivió siglos de ignorancia y de explotación, un pueblo pequeño a 90 millas solamente de la metrópoli imperial más reaccionaria y más poderosa del mundo como potencia imperialista, no como potencia mundial… A 90 millas, sí, a 90 millas de la más poderosa metrópoli imperial del mundo contemporáneo, porque lo que para ellos es pánico, para ellos resulta sorpresivo, lo que para ellos resulta inadmisible, para nosotros resulta mayor gloria, para nosotros resulta mayor satisfacción, para nosotros significa mayor decisión; significa que precisamente por estar a 90 millas de esa metrópoli imperial, haremos todo lo que sea necesario para hacer a la Revolución más fuerte, para hacer a la Revolución más invencible… Y para que en la historia de la humanidad conste definitivamente que sí, que a 90 millas del monstruo imperialista, a 90 millas de la metrópoli imperial, por mucho que les duela, por mucho que les desagrade, a 90 millas se realizó la primera Revolución Socialista del continente americano. La primera Revolución Socialista que no podrán aplastar, que no podrán vencer, que no podrán doblegar, que no podrán rendir.
El mérito grande que tiene nuestro pequeño pueblo es haber demostrado ante el mundo que la Revolución Socialista, en la actual correlación de fuerzas mundiales, era posible en América y era posible a 90 millas de la metrópoli imperial de Estados Unidos, era posible aunque el imperialismo haya tratado de destruirla, era posible aunque el imperialismo trate y siga tratando de destruirla. Porque sépase que nosotros comprendemos perfectamente bien que el imperialismo no nos ha perdonado la vida, que el imperialismo no nos ha perdonado la Revolución, que el imperialismo no cesa —ni cesará— en su empeño de destruir la Revolución.
¡Ni el imperialismo nos ha perdonado la vida, ni nosotros le imploramos al imperialismo que nos la perdone! ¡La Revolución Cubana se hizo a pesar del imperialismo, y la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar del imperialismo!
Y tenemos derecho a decir esto, porque el imperialismo no solo acudió a todas las armas diplomáticas, a todas las armas económicas y a todas las armas políticas, para destruir a la Revolución Cubana, sino que acudió también a la violencia, acude a la violencia, y tiende a acudir a la violencia. Y como hemos rechazado esa violencia, podemos, por eso, proclamar que la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar de la violencia y de la agresión imperialista. Y como estamos dispuestos a seguir rechazando los actos agresivos, tenemos, por eso, derecho a decir y a proclamar que la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar de la violencia imperialista.
¡Es decir que no constituimos una revolución con el perdón de los imperialistas, sino una revolución que surgió, se mantiene, y seguirá adelante, frente a la violencia de los imperialistas!
Y la violencia ha sido rechazada, sencillamente, porque toda violencia reaccionaria, explotadora y agresiva, tiene que estrellarse contra un pueblo en revolución; sencillamente, porque un pueblo en revolución —que defiende una causa legítima, que defiende su tierra, que defiende su Patria, que defiende su porvenir— es capaz de desplegar más energía, más decisión y más valor que los agresores reaccionarios, que los agresores imperialistas, que los que sin derecho ni razón alguna, y defendiendo no más que sus miserables intereses, tratan de aplastar a los pueblos, tratan de mantener esclavizados, o de volver a la esclavitud, a los pueblos. Por eso nuestro pueblo ha podido rechazar, y rechazará, la violencia imperialista.
Pero, además, o mejor dicho, resumiendo, podemos decir que estamos seguros de que la Revolución seguirá adelante a pesar de la violencia imperialista, ¡porque proclamamos que estamos dispuestos a morir, hasta el último cubano de dignidad y de vergüenza, para defenderla!
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