
Desde el 10 de marzo de 1952 se lanzó a la lucha contra la dictadura batistiana, llegando a convertirse en la coordinadora del 26 de julio en la provincia de Oriente y una de las revolucionarias más perseguidas por los cuerpos represivos a los que pudo eludir en más de una ocasión por su serenidad y audacia.
El proceso cubano de igualdad de la mujer ha estado signado por la impronta humanista del pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro y de Vilma Espín. Sus concepciones acerca de una verdadera cultura de la igualdad propiciaron en la sociedad cubana la implementación de leyes, programas y acciones verdaderamente revolucionarias.
Trabaja en la gran campaña de erradicación de la prostitución en el primer quinquenio de la década de los 60, y en las tareas de erradicación de barrios marginales. Propone la creación de los hogares de niños sin amparo filial como vehículo idóneo para afrontar esta sensible labor de protección de la infancia desvalida.
Crea en 1961 los primeros círculos infantiles, no solo como valioso medio que propicia la incorporación de las mujeres al empleo, sino como elemento decisivo en el proceso socializador y educativo de niñas y niños. Es indiscutible su aporte a la pedagogía revolucionaria, pues revaloriza la importancia de la educación en las edades de preescolar, lo que no se había tomado en cuenta hasta entonces.
Dirige la labor de la Federación de Mujeres Cubanas en acciones específicas encaminadas a la salud de la mujer: la creación de postas sanitarias en las áreas más intrincadas de las montañas, la capacitación de las campesinas en normas de higiene y salud para preservar la vida de la familia, la atención a las embarazadas, la institucionalización del parto, el establecimiento del aborto seguro como un servicio de salud, la lucha por evitar el embarazo en adolescentes y la aplicación de los programas de salud, especialmente dirigidos a estas edades.
Se enfrentó con denuedo a las manifestaciones discriminatorias hacia la mujer en la esfera laboral, ética y moral, las denunció públicamente y no cesó de enfrentarlas.
En 1969 crea y dirige el Instituto de la Infancia, desde donde encabeza e impulsa estudios e investigaciones que permiten establecer las normas idóneas en todo lo concerniente a la atención y cuidado de niñas y niños, tanto en estas instituciones como en todo el país, a los efectos de impulsar su desarrollo multifacético. Bajo su dirección se lleva a cabo, con todo rigor científico, la investigación de crecimiento y desarrollo que permitió al país contar con las tablas antropométricas de la población cubana.
Junto al Comandante en Jefe Fidel Castro y a Blas Roca, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, recibe el Código de Familia, en el cual trabajó con denuedo, junto a otras instituciones. Un anhelo de las cubanas, pues legitima la igualdad en la familia y garantiza a la mujer una situación legal consecuente con el lugar que le corresponde ocupar en la nueva sociedad.
Propicia la creación del regimiento femenino de artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el cual, luego de constituido con federadas de todas las provincias y dirigentes de la organización, cumple misión internacionalista en la hermana República de Angola. Dirige, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, la Comisión de Atención a la Infancia, Juventud y Familia.
En el Código Penal (1979) contribuye a la tipificación de delitos relacionados con la discriminación y violencia hacia la mujer. Especialmente, impulsa la adopción de medidas dirigidas a defender y proteger la infancia y adolescencia de la comisión de cualquier delito que pueda dañar el normal desarrollo de niños y jóvenes, afectivo, psicológico, físico y cultural.
Entrega al Comandante en Jefe y al Ministro de las FAR el compromiso de la Federación de Mujeres Cubanas de incorporar medio millón de federadas a la Milicias de Tropas Territoriales. En todo el país expresaron su disposición 1 800 000 mujeres.
El Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social promulga el Código del Trabajo, contentivo de un capítulo que, a iniciativa de Vilma y de un grupo de especialistas de la FMC, materializa la igualdad de derechos y oportunidades de acceso de la mujer al trabajo.
Constituyó grupos de estudio y trabajo dirigidos a la atención de la homosexualidad, el lesbianismo, el travestismo y la transexualidad, a mejorar la calidad de vida y la aceptación social de estas personas enfatizando en cada uno de los aspectos de esta labor en la necesidad de eliminar los tabúes, los prejuicios y las creencias anticientíficas que aún se mantienen respecto a la sexualidad, como medio de combatir todo tipo de discriminación hacia estas personas con una orientación sexual diferente.
En 1989, como fruto del desarrollo del trabajo realizado por el Grupo, crea el Centro Nacional de Educación Sexual, con las funciones de orientación, asesoría, control técnico y metodológico, docencia, capacitación e investigación.
Trabaja intensamente en nuevas propuestas al Código Penal (2002) relativas a los delitos relacionados con el normal desarrollo de la infancia y la adolescencia, especialmente el abuso sexual a menores y otras denigrantes formas delictivas. A propuesta de ella se elevan las sanciones a los delitos relacionados con la violencia hacia la mujer, violación, proxenetismo y toda forma de agresión a la dignidad, seguridad e integridad física y psíquica de las mujeres, jóvenes y niñas, incorporando como agravante el parentesco entre agresor y la víctima. Dedicó largas jornadas a la tipificación de estos detestables delitos.
Legítima defensora de la igualdad social, la dignidad plena de la mujer y de la protección a la infancia, en el ámbito internacional.
Tomado de Vilma. Una vida extraordinaria publicado por la Editorial Capitán San Luis
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