
El derecho a la vida, es el derecho a todo, hoy la Editorial Capitán San Luis en el Día Internacional de los Derechos Humanos comparte un capítulo del libro: Valores humanos. Cubanos de todos los tiempos, titulado “Transfusiones de sangre para salvar una vida”.
La solidaridad, el altruismo y humanismo pueden ir de la mano en los más pequeños actos cotidianos. Así lo confirma la historia de Loraine.
Loraine tiene cuatro años, es la niña de los ojos de una familia de Cuatro Caminos, una comunidad rural en la carretera de Bejucal y Quivicán, provincia de Mayabeque.
Exactamente a los quince meses de vida, para Loraine y su familia todo cambió.
“La llevé al hospital William Soler y le hicieron sus análisis, tenía tres gramos de hemoglobina. Me la ingresaron, me la mandaron urgente para terapia y ya le hicieron el ingreso. La transfundieron nada más que entró a terapia”, —cuenta su mamá.
Loraine fue diagnosticada con una anemia severa, por la cual recibe transfusiones de sangre en períodos que oscilan entre uno y dos meses.
Refiere la Dra. Delia Esther Porto González, jefa del Programa Nacional de Sangre: “Es una niña que depende de las transfusiones de sangre. Cuando nos percatamos de que iba a ser así, decidimos convocar a través de los padres a un grupo de conocidos, de familiares, para estudiarlos previamente y se incorporaran a ser donantes específicos para esta niña”.
Agrega la Dra. Delia Esther: “Salvar vidas humanas es el principal objetivo de la donación de sangre y esa es la conciencia que tienen nuestros donantes voluntarios, que lo hacen de una forma altruista, desinteresada”.
“Bueno, me enteré del caso de la niña y vine rápidamente porque prácticamente somos vecinos aquí, y vine a donar”.
Yosnier González Martínez
Inmediatamente se incorporaron otros vecinos a esta noble y humana obra. Los padres de Loraine no han tenido que pagar un centavo a los donantes voluntarios ni a los especialistas y médicos que atienden el caso.
Los padres, los médicos, los donantes voluntarios de sangre, aseguran pertenecer ya a una gran familia, la familia gigante de Loraine.
Solamente el pasado año, en la Isla se efectuaron unas cuatrocientas mil donaciones de sangre con carácter voluntario.
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